La necesidad de apuntar hacia la carbono neutralidad ha impulsado el desarrollo de soluciones de energía limpia y eficiente como la fotovoltaica y otras, distintas a las que se basan en combustibles fósiles. Una empresa chilena ideó torres solares que no requieren de recarga energética externa ni generan contaminación acústica. 

El cambio climático ha generado conciencia a nivel mundial. Chile, por ejemplo, se propuso alcanzar la carbono neutralidad a 2050, impulsando la movilidad eléctrica, el desarrollo de hidrógeno verde y otras alternativas de energía limpia. En esa línea, se mueve Cleanlight con sus torres móviles de iluminación, sus semáforos móviles y sus generadores de energía.

En la industria minera y la construcción, las soluciones de iluminación basadas en energía solar están sustituyendo a aquellas  basadas en diésel u otro tipo de combustibles fósiles, ya que se recargan desde una fuente inagotable de energía: el sol.

“La torres y generadores de energía tradicionales, que durante muchos años fueron la única alternativa para satisfacer las necesidades energéticas de grandes industrias, utilizan combustibles fósiles para su funcionamiento. Este tipo de generadores y torres deben ser recargados frecuentemente para garantizar su continuidad operativa. Los torres solares se recargan con energía solar mediante sus paneles fotovoltaicos, no necesitando ninguna recarga externa, siempre que sus paneles estén expuestos al sol”, explica Jordan Butler, CEO de Cleanlight.cl

Los paneles fotovoltaicos de las torres solares no generan gases de efecto invernadero durante su proceso de generación de energía, por lo que, lógicamente, no producen dióxido de carbono. Además, evitan la contaminación acústica que generan las torres que funcionan con apoyo de motores diésel. “Dos torres de diésel generan más ruido que 16 personas conversando simultáneamente en una oficina o que una moto sin silenciador y hasta más que un taladro hidráulico. La generación de energía de las torres solares es totalmente silenciosa”, afirma Butler.

Con una vida útil de 25 años, las torres móviles son ideales para lugares remotos o de difícil acceso, donde es costoso obtener y transportar energía de fuentes tradicionales. Además, sólo requieren agua para mantener la limpieza de los paneles y sus baterías no requieren un mantenimiento continuo y costoso. “Utilizar torres solares de iluminación durante las faenas nocturnas, o en lugares de acceso remoto, sin duda, ayuda a disminuir la huella de carbono. Y, sobre todo, contribuye a frenar el cambio climático», concluye el CEO de Cleanlight.

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