La  relación entre la Universidad Católica del Maule y Arauco dio frutos: la investigación científica y el mundo productivo se unieron para generar resultados de alto impacto. 

Chile deja, anualmente, más de 21 millones de toneladas de residuos que muchas veces no tienen un apropiado tratamiento o no se disponen para ser reutilizados. Sin embargo, estudiantes de la Escuela de Ingeniería en Construcción de la Universidad Católica del Maule analizaron el efecto de la ceniza de biomasa en la carbonatación de hormigones mediante cámara acelerada y le sacaron provecho al conocimiento y la tecnología.

¿Era posible que las cenizas  aportaran durabilidad y resistencia a la construcción? En Arauco se interesaron en esta promesa de economía circular, especialmente, dado el contexto de emergencia climática en que nos encontramos.  Según Francisco Lozano, gerente de Innovación de Arauco, hoy se requiere un nuevo paradigma para satisfacer las crecientes necesidades humanas. Por eso, en la empresa se han preocupado de incorporar innovaciones y mejoras operacionales que generen un desarrollo económico a partir de la gestión sustentable de recursos renovables.

“Este proyecto -reutilización de las cenizas generadas por la planta celulosa Constitución- es una prueba concreta de que a partir de la colaboración y la innovación es posible avanzar hacia una verdadera bioeconomía circular, que ofrezca oportunidades de negocio al mismo tiempo que cuida de nuestro planeta”, destacó Lozano.

mundo ingenieros

Para el investigador David Zamora, el círculo es tan virtuoso que independiente de un producto inicial comprometido, como es el mejoramiento del hormigón a partir de ceniza, junto a su equipo han trabajado en el desarrollo de otros productos, aprovechando la sinergia entre la empresa y la universidad; uniendo al mundo productivo y la investigación científica, en beneficio de todos.

“En las primeras pruebas reemplazamos la cantidad de arena en diferentes porcentajes al hormigón. Esta solución tiene resultados y presenta dificultades que abren otras líneas en la misma investigación. A nuestros estudiantes les gusta mucho esto, valoran el trabajar con problemas reales que generan muchas alternativas y posibilidades”, explicó Juan Vilches, director de la Escuela de Construcción Civil de la Universidad Católica del Maule.

En tanto, Juan Figueroa, académico del Departamento de Obras Civiles de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería detalló que en el laboratorio inyectaron CO2 a alta presión en cámara acelerada para ver el comportamiento del hormigón. «El desarrollo propio de la región y el bienestar de las personas que la componen serán fruto de lo que las empresas e instituciones locales realizan, eso es lo que buscamos, generar bienestar y conocimiento desde la región con la empresa, no es un tema nuestro, es un trabajo en equipo que brinda sinergia de aprendizaje recíproco”, afirmó.

La ceniza será probada -bajo la misma lógica- en otros productos utilizados en la construcción como son cerámicas, sellados y suelos.

 

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